Reflexión


Te voy a contar mi reflexión sobre cómo poner precio a un trabajo hecho a mano. Creo que merece la pena leerla hasta el final, y que posiblemente nunca te habías planteado.




¡QUÉ BONITO, PERO QUÉ CARO!

El poner precio a mis creaciones, es un momento complicado y delicado, y me siento fatal conmigo misma por el hecho de cobrar muy barata la mano de obra. ¿Por qué? ¿Por qué no se va a vender? ¿Cómo estoy segura de que no se va a vender?

EL PROBLEMA radica en la mentalidad social de las personas que hacemos trabajos a mano.

Leyendo todos los escritos, veo que la mayoría de ellos (y yo me incluyo) no cobran, o lo hacen de manera ridícula, el tiempo invertido en crear el producto a mano.

No sólo somos creamos productos, además somos:
  • Comerciantes de materias primas y gastos de paquetería y embalaje (cuesta mucho “quebradero de cabeza” y tiempo encontrar lo mejor y al mejor precio),
  • Fabricantes,
  • Diseñadores,
  • Encargados de marketing y publicidad,
  • Creadores de blog o páginas webs, mantenimiento de RRSS,
  • Vendedores,
  • Contables,
  • Atención al cliente, y mucho más…
Y nada de esto solemos contabilizar (una marca conocida paga al distribuidor, al fabricante, al dependiente, al creador de página web, al contable, etc.).

En los colegios de psicólogos, fisioterapeutas, notarios, etc. hay un precio mínimo estipulado (nada económico) y si te da por ser altruista y cobrar menos, te demandan y pierdes el derecho a ejercer. Y esto es tan real como la vida misma.

Y nosotros para marcar la diferencia, no nos permitimos a nosotros mismos cobrar lo que nos merecemos ya que hemos invertido nuestro tiempo y dinero en ello.

Como decía antes, en el precio final de venta hay que valorarlo todo (material, horas de trabajo tanto en la creación como en la plataforma web y RRSS que utilicemos, gastos en publicidad, luz, y un largo etc.). Aparentemente es fácil de entender, pero muchas veces los trabajos hechos a mano, a ojos de algunos, les parecen caros.

Es muy simple:
Coste de los Materiales + Mano de obra + Gastos + Beneficio = Precio final

¿Te parece caro mi trabajo? ¡No pasa nada!

Estoy segura de que existen personas que piensan así y otras, por el contrario, entienden la problemática y ven un precio justo a nuestros trabajos.